«¡Qué
horror! ¿Viste el noticiero, Pedro? ¿Y cómo no se dieron cuenta antes? Por
suerte yo compro en lo de Bernabé que me queda cerca y me da todo fresco.
Siempre ternera. Antes de la cadera iba hasta el mercadito, pero nunca a esa
carnicería. ¿Te acordás de la Vaca Loca, Pedro? También, con ese nombre…»
El escozor tiñe las
crónicas del mediodía. Hallaron el cuerpo de una mujer en una carnicería de la
Paternal. Desde el lugar de los hechos se transmite en vivo y en directo. La
víctima es la esposa del carnicero, quien semanas atrás la había denunciado
como desaparecida. La encontraron faenada entre medias reses de cerdos y
ganchos de chorizos y morcillas. Los periodistas barajan versiones
escalofriantes. El cuerpo apareció sin glúteos y los forenses intentan
determinar la procedencia de algunos de los cortes que se exhiben en las
góndolas.
«¿De verdad no te
enteraste de nada, Pedro? El portero nos contó que le metía los cuernos con el
chico que pasea los perros. Pobres los hijos tan chiquitos, que espanto, la
madre muerta y el papá preso. Parece que una clienta encontró una uña en la
carne picada ¿Podés creer? ¡Una uña! Por eso yo la hago pasar dos veces, y en
el momento. A mí me la pican delante mío, querido, nada de “especial” ..., con
razón vendían tan barato. »
Los rumores inquietan
a clientes y vecinos que consternados exigen explicaciones ante las cámaras ¡Yo
le compraba las supremas! El móvil pasional se impone, pero no descartan
ninguna hipótesis. Hay indicios que alimentan otras versiones. El seguro de
vida de la víctima y las deudas de juego del femicida son premisas que cobran
fuerza entre los investigadores.
«Tengo hambre, Pedro
¿Sabés quién compraba ahí? La chusma del tercero. Me gusta, eso le pasa por
tacaña ¿Cuánto te podés ahorrar? ¿Veinte? ¿Treinta pesos, cómo mucho? Una
miserable. Yo a Bernabé no lo cambio por nada, decí que ahora con la cadera...»
Con poca
responsabilidad, la cronista del noticiero adelanta lo que todavía son
trascendidos. La primicia desata un espíritu de venganza y los que creen haber
comido carne humana reclaman justicia. La mano propia se agolpa delante del
cordón policial que evita el linchamiento.
«¿Te falta mucho, Pedro?
No te olvidés de ponerle nuez moscada al puré, que le da ese gustito… Si
cocinara yo a esta hora ya estaríamos cenando ¿De qué son las milanesas? ¿De
nalga? ¿Y dónde compraste, al final? Ponele un corcho a la fritura así no se te
quema el aceite ¿Me estás escuchando, Pedro?»
A®F – 2020
No hay comentarios:
Publicar un comentario